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si no puedes con ellos... busca a alguien que pueda
si no puedes con ellos... busca a alguien que pueda
El fin justifica los medios... siempre y cuando me beneficien.
"mata (asesina) a tus idolos"... para empezar
Es de ser, me gustaria saber qué, quién soy. Es la falta de certeza lo que asusta, cuando en realidad debería asustar la certeza. La pregunta es existencial y al mismo tiempo pueril, soy, eso lo sé. Para mirar, mirarme, de cerca he de quitarme las gafas, eso ya condiciona, estoy casi seguro, la mirada distorsionada que tengo de mi mismo.
Me lio, no precisamente un cigarrillo, me lio y desliarme es un trabajo que ahora mismo no sé si quiero hacer.
No es lo mismo en la mesa, en la cama o en el sofá
No es lo mismo con leche, solo o con alcohol
No es lo mismo salir, entrar o irse
yo en concreto, me voy
no definitivamente, claro está
Le hubiese gustado borrarse, diluirse o irse por el retrete, ese retrete con el que tantas veces se había sentido identificado, ese receptáculo de mierda que desaparece de la vista simplemente tirando de la cadena. Le hubiese gustado, pero aquello era una quimera, un imposible. Abrió la puerta y lo dijo, casi sin respirar, casi sin dar ocasión a replica. Lo dijo y salió de allí. Jamás regreso, no supo que efecto pudieron causar sus palabras, simplemente se fue. Era su pretensión, irse, pero de una manera melodrámatica, de una forma ensayada delante del espejo, una despedida que causase, si no dolor, si zozobra. Cundo cerro la puerta una sonrisa se dibujo en sus labios. Se monto en la bicicleta y huyó de aquel lugar que lo había retenido, de una forma casual e insconciente, pero lo había retenido. Era tanta la liberación que sentía, el aire sobre su rostro y su rapido pedaleo, era feliz, se sabía feliz y eso nadie se lo podría quitar, era tan feliz que no sé dio cuenta cuando se saltaba el semáforo en rojo, era tan feliz que no sintió dolor alguno cuando el autobus lo lanzo, a él y a la bicicleta, de forma brutal contra la pared. era tan feliz que no fue consciente de su propia muerte. era tan feliz que no pudiron quetar aquella sonrisa de sus labios.
Así paso y así lo he contado
la luna no es azul, no roja, ¿es cómo la vemos? se supone que no, que la distancia le da un color que no es el suyo, ¿o sí lo es?
la sangre no es azul, aunque algunos por mantener sus prerrogativas se empeñe en intentar convencernos de que sí lo es.
tres muertes, metidos en la bañera con cal viva para ocultar el (la) olor
Tantas violaciones, incontables, en el congo
tanta crisis
tanto miedo a mañana, casi hemos perdido la fé en el futuro, no agarramos desesperadamente al presente
exit, que no exito, exit, patada en el culo y a encerrarse en la desesperación a la que nos induce esa sensación de fracaso llamada paro
paro, me detengo, semáforo en rojo y que sea lo que ¿Dios? quiera
Cuidado con soñar, con dejarse llevar en sueños a los lugares ocultos. Cuidado con el perro que desgarra a bocados las almas. Cuidado con los cuidadores, con los veladores de la moral. La fiesta del té, así la llaman, esa corriente, a modo de un renacido Torquemada, será el azote de los impios y faltos de moral. Una nueva fuerza moral para apartarnos del pecaminoso sendero que estábamos cogiendo. S. Palin a modo de Santa Juana de Arco, viene a liberarnos de los Moros, musulmanes o arabes... Habrá que volver a las catacumbas, habrá que retornar al miedo. Porque estos personajes dan miedo, lo malo no es que solamente den miedo, el problema es que realmente hay que temerlos.
Afortunadamente, en casa del herrero saten, o cuchara, de palo. La Palin hija nos salió un tanto discola: A la hoguera con ella, a la hoguera todos los pecadores... A la hoguera todos los que prefieren la cerveza al té.
A veces me pregunto qué hago yo aquí. Sigo sin encontrar respuesta.
Una nueva brazada, un agónico esfuerzo, agua en los pulmones, un vestido de color azul, una niña que hace tiempo hizo la primera comunión, un brazo, fuerte, de hombre. un pequeño esfuerzo, para ese hombre. Lágrimas en los ojos, de ese hombre, la niña del vestido azul hace un instante que dejo de luchar, se deja ir. Es lo que más cuesta: dejarse ir.
El hombe, la saca del agua y la besa, es un beso de despedida, un adios, un hasta pronto, si el prometido cielo existe. La abraza con fuerza y se deja engullir por el vientre del mar. Puede que no encuentre consuelo en el fondo, pero al menos no permanecerá para siempre inconsolable.
Me dicen, me recuerdan, es cómo si no hubiese vivido más que ese episodio, como sí mi vida se pudiese reducir a un solo instante. Es curioso, también alarmante, este tipo de estigmatización que podemos llegar a sufrir los seres humanos, por parte de nuestros semejantes, por un hecho concreto acaecido a lo largo de una vida. Así me uscede a mí, por eso estoy con los pies colgando desde lo alto de este edificio, por eso mando, con mi iphone 4, este mail para todos los que me conocéis. hoy dejaré de ser, ya no seré y pasaré de ser desnudo a suicidado, casi lo prefiero, a fin de cuentas lo que busco es cambiar esa percepción que se tiene de mí. Odio a mucha gente, especialmente a ti y tu camara de fotos, tú que recogiste e inmortalizaste mi dolor. no lo podéis ver, pero estoy abriendo una botella de orujo de hierbas, que es lo último que beberé antes de mi anunciado fallecimiento.
No quero hecer reproches, no quiero dejar un mal sabor de boca, a nadie, en esta despedida.
Pd. ¡Que os jodan! yo ya no podré hacerlo.
Sucede, no puede evitarse, sucede que toda equivocación arrastra un algo de arrepentimiento y un mucho de algo similar a: ¡Qué te jodan! sucede que nos molesta equivocarnos, sucede que nos molesta que nos lo digan, sucede que hay días en los que es mejor escribir poemas de doy pena y mejor meto la cabeza bajo el ala. Sucede que hay puestas muchas esperenzas, sucedes que sin esperanza no hay miedo (esto último lo escribió H. Müller) sucede que todo lo que has de decir, mejor callarlo, sucede que hay miedo. Sucede...
Se fue, y le ponen un parque (el nombre).
Se fue, y queda algo extraño
Se fue, y no puedo recordarlo como a un árbol caido
Se fue.
Cassandra Ángel
Sus fotos.
sin animo de molestar
O me quedo. Mariano, Ana, Silvia, la gente de Embocadura y un monton de ilustradores, estrenan este 17 de septiembre en el centro cultural de la Almozara su nuevo espectáculo. Una reflexión sobre la violencia de genero,así la denominan. Es un gran trabajo y merece la pena ir a verlo. Claro está que esto sucede en Zaragoza.
No suelo hacer propaganda de nada, pero esto no es propaganda, es una ocasión para disfrutar del arte con MAYUSCULAS.
Un beso al mundo que hoy me siento generoso.
Me disperso, no acabo de centrar, de enfocarme y verme con claridad. Todo orden conlleva un caos, ahora en mi caos no percibo el orden. Seran estos días, supongo. Hay en el recuerdo algo de masoquismo, ese recordar es agarrarte a algo que paso y no quieres que muera. Pero el olvido es una forma de hacer hueco en el disco duro sin alma que es el ser que nos habita.
Hay algo que comienza a moverse, una inquetud casi imperceptible, pero que noto... ese cosquilleo de ponerme nuevamente en marcha, de iniciar un proyecto que me aporte algo más que la sucesión del tiempo que acaba en la pira.
+ o - es como cocer la verdura, todo tiene su tiempo justo. He de ajustarme a ese tiempo, ni quedarme corto, ni pasarme.
Hay más gente de la que uno cree: homófoba, racista...
¡Qué miedo!
Vacaciones, sequía, ¿qué decir? Plaza de Canfranc pueblo, gente alrededor, son las fiestas, fiestas que mi hija no se quiere perder.
No sé bien que he perdido, no sé si se gana algo, aquí, ahora, en este pareétesis, en un oasis en este mogollón de gente ( no tanta) Con el Ipod en los oidos y los Beatles y su Abbey Road.
me dijo el otro día Mariano que tengo algo olvidado el blog en estos días de ocio, es cierto esta olvidado o al menos dejado a un lado. Tantas cosas quería hacer y escribir en este verano, pero ha sido verano de familia: playa, monte y algo nuevo (escrito) que apunta y no tengo claro que llegue a ningún lado. Pienso en el tiempo, en esa fama que todos perseguimos y que noto muy distante, como algo que...
La bandera de la republica, como siempre ondea en la plaza del pueblo, y le da a uno por pensar que hubiese sido si...
Verano con Dexter, en familia, Luisa y yo y Fringe, yo solo.
Escribir consiste en ponerse, el dilema es cuando ha de ponerse uno (yo)
Tengo la vaga sensación de hacer cosas y contar poco. Es mentira, pero es la sensación.
Los (The) Beatles son... y en estos momentos de aislamiento acústico se agradecen sus canciones.
No lo he comentado, hace frío, 15 de agosto, y estoy jodido de frío, es un comentario, una anecdota, lo del frío.
Pronto comenzarán a dar el chocolate y este momento autista se perderá. Ha sido grato este instante al margen de todo y de todos, al margen del dolor del mundo. Hay pequeñas sonrisas, leves gotas de lluvía, si esta puede ser leve. Es obligatorio renacer, amanecer de nuevo. Puede que esto de cargar pilas, tenga un efecto rebote, pero las vacaciones se estan terminando, y como siempre se vuelve, de una u otra forma, se acaba volviendo, como a la fosa, como al polvo.
Cómo expresarlo: Una maga cuentacuentos, algo gorda, embutida en una cazadora dos tallas más pequeña que su volumen corporal. No sé mirar con los ojos de la inocencia, llega el chocolate y estas palabras se terminan
Es volver, puede que lo acertado fuese: revolver, pero no quedaría muy claro, entre el arma y el desorden. el caso es que vuelvo a un ordenador, al teclado y a la escritura automática que me caracteriza. aveces intento escribir una especie de diario de lo sucedido, pero no me sale, no me sale eso de: paseo por la playa, olas, Paula entre las olas, piedras, Luisa que, ayudada por una ola, se lanza contra las piedras y se magulla el brazo, yo que ando un trecho para comprar la prensa, yo con gafas de sol y luisa y vuelta a los pirineos, Luisa que se enfria, Paula que come fatal y contesta peor, yo que...
pues eso, acaba el verano, el mio, y retorno a trabajar y a mis rutinas.
Aquí de nuevo.
Un cuento: Saóo la pistola, apunto, sono un disparo, no le dió tiempo a pensar. acababa de morir con la pistola entre las manos. Fin
Así es este momento, un detenerse, un mirar de soslayo y no concretar nada, ese estar de paso, ese no quedarse, esa sensación de migrar constantemente. Es un hueco entre la escalera y el pasillo, un lugar que queda oculto de las miradas, es en ese lugar donde se recogen las sombras, las sombras de lo no dicho, de lo callado, sombras que palidecen entre esos silencios. En la alacena las latas de tomate tamizado me recuerdan la niñez, ese tiempo de macarrones con tomate, no el tomate Apis u Orlando del sabor estandarizado, no, el tomate echo en la sarten, con cebolla, ajos, un poco de vino blanco y tiempo para reducir. El recuerdo de esa niñez que no puedo concretar, salvo en esas pequeñas cosas, como el tomate en lata. Mi madre cuenta que una vez desaparecí y nadie me encontraba, parece ser que me pasaba el día llorando y como durante mi "desaparición" no lloré, pues eso que se hacía dificil el localizarme. Estaba metido en un almacén de harina, rebozándome a mi mismo. Destellos de una infancia que recuerdo ajena, como si no me perteneciese...
Nadó hasta ahogarse, no se dejo ir, simplemente se agotó. Algo parecido a las pilas alcalinas, pero en lugar de acabar en un recipiente de reciclaje, acabo en el fondo del agua, siendo comido a pequeños bocados que en otras circunstancias le hubiesen provocado cosquillas. Es de esperar que tuviese un último pensamiento, es de esperar que este, el pensamiento, fuese agradable, en cualquier caso lo que pasase por su cabaza, se quedo con él en el fondo del agua. No pensaba nadar ese día, probablemente si yo no hubiese empezado a escribir sobre él, puede que siguiese en el sofá viendo una de esas series que tanto lo entretenían. Así, sin saber cómo nadaba y se iba agotando como las pilas alcalinas. Así sucede...
ceniza sobre ceniza, ¿dónde va el amor? ¿Quién recorre sus pasos, descalzos, por la arena? ¿Media noche o media tarde? Hay monstruos escondidos, que acechan, que remueven el fuego y fustigan las llamas. Dame de beber hielo, algo que enfrie los pies llenos de llagas, supurando algo parecido a la leche materna. Doy el miedo necesario para no asustar, y me escondo y emergo y me enojo y sé que posiblemente esta es la mejor de las vidas, pero fugazmente dudo, pierdo la mirada y algo de lo que se deja ver asusta. Tras el cristal las sirenas ululan.
Me vienen a la cabeza los niños del guetto, sus cuerpos desnutridos, el miedo en la sangre y el deseo de escapar, de despertar de esa pesadilla. No hay retorno, los retornados del guetto, nunca podrán olvidar.
En el aire el olor a carne quemada, a sudor, orina, incienso o muerte
Haz tus cosas, prueba a salir por la puerta principal, escapa una sombra, que no te pertenece. Despierta a los pequeños terrores de la vida, navega entre los laberintos del fauno, cose tus orejas, vanagloriate del nada en que te vas convirtíendo, asoma tus ideas a la lluvía que todo lo embarra y nada limpia. Vamos: saluda sin ganas, pero saluda, afuera miles de calaveras velan tus sueños, dentro el agua golpea, incesante, la chapa que es el techo que te cobija. Hay que esperar lo peor, como esa niña secuestrada por alguien, que la tuvo encerrada en un sotano varios años y jamás le puso la mano encima, eso era lo realmente terrible, la espera, la espera a que hoy fuese cuando sucediese algo que jamás sucedio. Hay niños sin brazos, niñas sin piernas, extraño puzzle, que el señor del caos nos regala.
Haz de mi un atillo y llévame contigo por esos sendaros que has de recorrer, prometo no molestar, prometo ser liviano como un días de primavera. cuando llegues a un lugar, cuado hagas una parada, déjame un instante para respirar, es todo lo que pido, luego continua el viaje, prometo no molestar.