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luismerchan

bueno

“Qué bueno eres” eso compensa o es una mueca del ser que te habita, la pregunta: ¿Compensa ser bueno? ¿Es una tara? Un defecto de fabricación, en cierta medida ser bueno genera impotencia. Al mirarte en un espejo, ¿qué se refleja? Hay que nacer bueno, para sufrirlo. Da miedo hasta decirlo, hasta decir que no, pero te quedas conforme cuando te lo dicen a ti. Algo de humo, un  poco del licor de las cerezas, un cojín, un lugar indeterminado donde refugiarse, fumar algo más que tabaco y dejar de pensar. El problema radica en el pensamiento, pienso, luego existo, luego me jodo con la existencia. Hoy en concreto no tengo ninguna prisa, he de quedarme aquí hasta… qué más da.

“Era tan bueno, tan prudente que se tiro y pedo y la tierra se lo tragó”

nuevo

Un día se levanta, mira por la ventana: sol. Es un día, otro día más. Coge, como todos los días, los prismático y observa la calle, es un trabajo tedioso, pero... alguien tiene que hacerlo. Hoy puede y no puede ser el día, tampoco importa, de aquí, cuando termine, a otra ventana, otra calle, otra vigilancia. Donuts, café solo, sacarina, cucharilla y paciencía y soledad y pesadez. Nada que ver, nada en que creer, el tiempo es una losa, un gusano que se arrastra con extrema lentitud. Cuando termine, siempre se termina, un mes de vacaciones, de relax... Se ha puesto los cascos, en el Ipod suena Nirvana, nevermind, ese de la partada con un niño sumergido en el agua tras un billete de dolar. No oye la puerta abrirse, sigue con la mirrada clavada en la calle y la música aislándolo del exterior, se abre la puerta, un disparo revienta su cabeza, se cierra la puerta. 

ira

se da el caso de no querer ser y ser, a pesar de todo ser. lo imnombrable que me posee y que me reniega de ser lo que, pudiera ser. Hay ira y esa ira me aleja de mi hija y de luisa. no hay excusas en las que esconderse, da miedo mi propio miedo. si los sueños no son dulces, si el pequeño poso que queda es una palabra fuera de lugar, ¿merece la pena ser recuerdo? Tiendo a dramatizar, el que me conoce lo sabe, me gusta el ser humano tampoco como me gusto yo, lo que posiblemente es una contradicción. Vuelta a los fantasmas, mis fantasmas, huir quedándome en el mismo sitio. Un fuego, una llama, un soplido. ¿Qué se esconde? ¿Quién lo hace?. Mejor irse a dormir. No quiero más de lo que se ve. ¿Es perdonable la ira? 

hace tiempo

  En un día, como el de hoy, lluvioso, gris... Esta alma que me posee tiene múltiples aristas, he terminado y vuelvo a comenzar...  Los amores matan y resucitan. Un solo abrazo, para que todo vuelva a su lugar, a su espacio natural. Tras la nieve, el deshielo, la riada, la primavera. No te desnudes, todavía, espera un momento, espera a que este preparado. Tu rostro fijo en la mirada, no acabo de caerme e intento levantarme. Un día de estos dejo de fingir, me compro un paquete de churros y me dejo arrastras por la corriente. Nunca he saltado en paracaídas, no tengo vértigo, tengo miedo. Cuando se rompa el silencio, los tambores atronarán, recordaré a mi Malena, sus miedos. He pecado, he comido carne, he deseado la carne. Todo lo que me gusta acaba por confundirme.

 

día 1

día 1

Después de todo hay que hacerse a la idea, la actitud no basta, el sentirlo no basta, paso del tiempo y zozobra. Hay dignidad en hacer acopio de tiempo, será que me acerco a los 46, será que estoy cansado. Hay tantas cosas por hacer, por decir, por quemar. Soy otro y al mismo tiempo no dejo de ser yo. Una mano que necesita de una mano, no es vital, no es físico, es un apoyo. Dame un mundo que pueda aspirar, un mundo que responda a mis preguntas, sin darme las respuestas. ¿Cómo y cuando? Al acecho, al publico, al patio de butacas, lo grande es tan evidente, que no duele, duele lo pequeño, lo que pasa casi inadvertido. Tras la tapia el muro insalvable, come detritus, aliméntame, Prometeo encadenado. El dolor eterno, deja de serlo. No busco la sombra, el sol adormece mis ojos, en esa penumbra descubro cuanto tengo por descubrir.

día 23

día 23

Me quejo de cómo tratan unas personas a otras personas, me olvido que en esa sinceridad en la que, a veces, me refugio es igual. No ser consciente de provocar dolor, no exime de la culpa, al menos del sentimiento de culpa. Escribo con dolor, en este estado se dicen cosas que no necesariamente son un reflejo de la realidad, por ejemplo debería establecer más distancia entre la figura del profesor y del alumno, se me olvida, puede que la culpa la tenga la excesiva dedicación, no es una excusa, es algo que ahora, en este momento siento. Esa frontera del alumno y el profesor, nunca la he tenido del todo clara, nunca sé discernir de quién ensañe a quién. Ahora, en este instante lo dejaría, un solo dolor no me compensa, y hay eso, al menos es la sensación que ahora tengo. Pero uno ha de terminar lo que empieza, hoy es hoy, mañana quién sabe. Se espera de mí y yo espero de los demás, ese el error, la confianza y estar tan ocupado que me impide ver, tan sólo mirar. No hay que mezclar churros con merinas. Hay que disfrutar el teatro, eso digo, no sé porqué martirizarme, será el poso católico que permanece, como los genes o las ganas de comer. Duele el pensamiento único, el dolor, la espera, no sé madurar la fruta, la cojo cuando creo que necesita ser cogida. Me escondo en ese mundo de campanilla, otras en una misantropía que no acabo de creerme, en otras ocasiones se me llamó misógino, palabras grandes, o pequeñas. Da el aire de cara y parece abofetearte, pero no sé esconder el cuello. En jode, M-E     J-O-D-E, tener que esperar. Hay que respetar y no ser el tipo que lucha con el capitán Garfio, sabedor de su victoria. No creo en las victorias, creo en las fisuras, en las grietas, que a veces cicatrizan y otras no, queda la marca, el estigma. Para lo demás una cámara de video, que debería quedar aparcada, alumnas y profesor... Esto es una disculpa, sin conocer el pecado. No busco la absolución, no creo en ella, me parece peor el que hace daño sin darse cuenta que aquel que lo hace queriendo, este segundo, sabe como dejar de hacerlo.

pasado -2

Preludio: Algo pasara.

David. Pues... eso

Ana. Eso...

María. Pues...

Ana. Shh... eso.

David. Pues... no sé.

María. Yo... tampoco sé.

David. Pues parece.

Ana. Eso parece.

María. Será...

Ana. Eso...

David. Pues parece que algo va a pasar.

María. Parece.

Ana. Sí. Parece que sí.

María. Eso creo, no sé.

David. Me da que sí.

Ana. Si te lo da, será.

David. Me lo da seguro.

María. Pues eso, que parece que algo pasara.

David. Seguro.

Ana. ¿Y...?

David. Seguro, vamos que seguro.

Ana. No se, ¿pero...?

David. Que seguro, vamos que seguro.

María. ¿Y si no pasa?

David. Pasa seguro.

Ana. Sí seguro, pero...

David. Sin dudarlo, ¡Eh!, pasa seguro.

María. Pues eso, seguro.

David. Tiene que pasar algo, teatro.

Ana. Teatro, claro teatro.

David. Teatro del bueno, de Lorca, vamos de Federico.

María. De Federico, sí claro de Federico.

 David. Una obra de teatro, vamos una representación.

Ana. Una obra, seguro. ¿Y si no pasa? ¿Qué hacemos si no pasa?.

David. Que jodío con la pregunta. ¿Qué vamos a hacer?  Pues no verlo, jodío si no pasa, no hay teatro.

María. Eso... pero...

David. Teatro seguro, vamos que seguro que hay teatro. ¿Por qué no había de haber teatro?.

María. Eso, por qué no.

Ana. Pues eso.

María. No, no, seguro que hay... algo.

David. Que teatro, que seguro que teatro, una obra, claro, eso sí, una obra.

Ana. De teatro.

María. De Federico, eso de García Lorca.

Ana. Con personajes, ¡eh! Con personajes.

David. Eso con personajes, algo mú malo pá los que no van al teatro.

Ana. Eso sí, mú malo pá los que no van al teatro.

David. Mú jodío el teatro pá los que no van al teatro.

María. Mú jodío.

Ana. Pero que mucho.

David. Pero que una obra seguro.

María. Eso seguro.

Ana. No sé, ¿Y si no pasa? ¿Qué hacemos si no pasa?.

David. No sé. Pero seguro que, aun que poco, algo pasa.

Ana. Mira que si no pasa.

David. No, que seguro que pasa, una obra, ¡eh!, de Lorca, eso seguro.

María. Eso de Lorca. Yo no sé; y si nos vamos, por si pasa, pá que queremos quedarnos al teatro.

Ana. Eso, ¿Y si nos vamos?, seguro que no vamos al teatro.

María. Pues eso, que se joda el teatro.

Ana. Jodio teatro.

David. Que se joda, que si pasa algo, nosotros ya no estaremos.

Ana. Eso, ya no estaremos.

María. Eso, cuando empiece, ya no estaremos.

David. Eso, nos habremos ido.

Ana. Ya no estaremos.

María. Nos habremos ido por lo oscuro.

Ana. Por lo oscurillo.

David. (Suena la música) ¿Qué? ¿Nos vamos?

María y Ana. ¡Nos vamos!

(Salen de escena.).

   Principio para Amor De Don Perlimplín Con Belisa En Su Jardín.

Escena bufa. Los tres personajes se encuentran limpiando el escenario. Hay una escalera de tijera. Uno de ellos come un bocadillo. Los otros dos barren.

 

 

pasado -1

Capitán

Capitán: No es el disparo, no es la bala, es la intención la que cuenta. Yo no quiero matarte, me lo ordenan.

Soldado: ¿Quién?

Capitán: Lo sabes.

Soldado: Lo sé, pero quiero oírlo.

Capitán: Mis superiores.

Soldado: Así es. Por que no quiero matar, me matas.

Capitán: No es matar, en la guerra no se mata, es cuestión de supervivencia.

Soldado: ¿Yo o el enemigo?

Capitán: Exactamente.

Soldado: El enemigo, ¿de quién?

Capitán: El enemigo.

Soldado: El enemigo porque mis superiores me lo dicen.

Capitán: Tu deber es obedecer, no cuestionarte las órdenes.

Soldado: Mi deber es comportarme como un ser humano.

Capitán: La muerte del enemigo, precipita su derrota. Su derrota es el fin de la guerra.

Soldado: ¿La guerra es el fin?

Capitán: El fin es ganarla.

Soldado: ¿Sin importar la vida?

 Capitán: Sin importar la muerte. (Saca su pistola y le dispara en la cabeza, cae al suelo sin vida)

 

día 18

día 18

Crece sin cesar, las miradas que han dejado de cruzarse. Unas castañuelas, rítmicamente, hacia el ancestral sonido de las cavernas. Hoy el fuego ha de ser apagado, vuelto ha encender. No retroceder, siempre hacia delante, los pies pisando con firmeza, luchar contra el hastío, enfrentarse al miedo, al agotamiento: Ahógame con los besos que se quedaron en el camino, con el deseo que se diluye en el sudor emergente. Déjate estar, ya lo sé, todos lo sabemos: Que llueva, el agua arrastre los lodos. En la alcantarilla se sumergen las desdichas. Por cierto casi todos llegáis tarde, tenemos prisa. Alto: en una pradera yacen las imágenes que os dibujan. Es otro día, hay sol, no parece invierno, hoy no lo parece. Ceniza sobre ceniza, ahí queda. El asesino no he dejado de mirarte, no lo sabes, pero es así. Córdoba es un refugio que ahora imagino. Al sur, siempre al sur.

día 14

 

Tiempo de engendrar hijos, de traer a este mundo, loco mundo, de hambres, guerras, violaciones y como dicen por ahí, de sonrisas. Agotado el tiempo de las felicitaciones forzosas, se renueva el aire con los bríos del envite, de la penetración y el jadeo. Procuro mirar a otro lado. La eternidad no existe, me repito. Constato el amor y la pasión como algo que crece y se desarrolla. Una habitación para cada uno, más juventud de la que poseo y algo menos de esta responsabilidad que me atenaza. Los cambios producen rechazo, cuesta aceptarlos, en realidad cuesta asumirlos. Me abro de piernas, cariño, aquí el camino. Estar solo en el mundo como demonización de esta realidad que parecía asentada y se pierde, el uno se intercambia por la pareja, los argumentos dejan paso a la realidad, los amigos que se embarazan, de nuevo antes de la cuarentena. Volver al cambio de pañal, al no dormir, a la princesa destronada, a los celos, al carrito, a las vacaciones caóticas y sin sentido. Al no descansar, tan sólo en el trabajo, a la huida o al encuentro frontal con el chupete, la teta, el cansancio, el hastío, la televisión, el coche con el maletero más grande, un montón de cosas, volver a perder, por un tiempo a ciertos amigos. Nuevamente implicar a la abuela, pues este ritmo de vida impide dejar de trabajar...

día 2

Camina despacio, con prisa, pero sin apresurarse, que apenas se note . Mira hacia un lado y hacia otro de la calzada, cruza decidido, pero con miedo. Tiene cinco años y ha perdido a su mamá, lleva en el brazo derecho escrito con bolígrafo un número de móvil y busca a un señor con uniforme. Cuando lo encuentra: Me he perdido, este es el teléfono de mi mamá. Colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Yo en cambio sigo igual de idiota que el año pasado, me enfado y desenfado con la misma facilidad, hubiese ido al cine, no he ido. Más cornadas da la vida que el toro. No es bueno esperar, hay que coger lo que quieres, pero entonces hay demasiadas caídas. Pilar, gracias, si no sabes porqué, tampoco es tan necesario. Un beso a los que invertís un poco de vuestro tiempo en leer esta cosas, que uno no sabe ni de dónde vienen ni adónde van.

manuela, 26-12-07

Se muere la vida, con lagrimas, por lo cercano... con el tiempo el recuerdo se torna amable, hoy no existen las palabras... no las hay. Hoy.

Un cuento: Esperó, había desánimo, pero aguardó hasta que resulto vano, hasta que dejó de creer. Memorizó el día, la hora, el mes, el año, el siglo. Perdió la esperanza, en esa espera se desesperanzo. Dar no fuerza a recibir, dar es voluntario, recibir no. Las pisadas, los recuerdos de esa pared repleta de humedades, del frío de la losa, los niños jugando, las madres hablando, de sus cosas. Es de noche, ahora, hoy, siempre es de noche. Se congela el corazón, la escarcha lo cubre, no consigue insensibilizarlo, no deja de latir. Tras la ventana, los cristales empañados por el vaho, la calefacción apagada. En estas recordó la historia del niño judío, que fue, junto con sus padres, expulsado del hogar y recluido en el gueto del que no se sale con vida, del gueto silencioso. En invierno los ojos del recuerdo se vuelven negros, color azabache. No hay, no hubo, no habrá... tras el cristal un dedo dibuja en el empañado cristal un corazón.

 

día 17

  El PRÍNCIPE DESPERTADOR

En el fondo, algún día tenía que sucederme. El trabajo de despertador de bellas durmientes nunca me había entusiasmado, pero los del paro se pusieron bordes: "O coges el caballo y recorres los bosques en busca de bellas durmientes que despertar con un suave beso en los labios, o te retiramos el subsidio".

La decisión fue dolorosa, me encontraba en una terrible encrucijada: despertar odiosas princesas dormidas dios sabe por qué, probablemente por nada. Bueno, acepté el trabajo, ¿Qué otra cosa podía hacer? Me monté en el caballo, me enfundé la armadura (esto es una pesadilla, pensé) blandí la espada y por último me entregaron el título de príncipe, que en un principio me pareció una tontería, pero más tarde descubrí que me iba a resultar imprescindible en mi nuevo trabajo.

-¿Quién es este estúpido? -¿Cómo, cómo se ha atrevido a besarme? -¿Por qué me has despertado? Idiota, con el sueño tan bonito que estaba teniendo. -A ver, tu certificado de príncipe despertador, como no lo tengas ahora mismo mando que te corten la cabeza. En estos casos enseñaba el certificado y continuaba mi camino lo más presuroso posible.

Había besado toda clase de labios, labios carnosos, labios finos, dulces, amargos, agrietados, labios de pitiminí, un largo etc. de labios.

Algunas al ser despertadas eran amables, otras incluso estaban agradecidas por haberlas sacado del profundo dormitar en el que se hallaban sumidas, otras eran engreídas, otras exigían casarse conmigo. En estos casos con la excusa de ir a comprar tabaco huía despavorido. La mayoría eran odiosas, estúpidas hasta lo más profundo de su ser.

-¡Uy! Y yo con estos pelos.

-Debo estar horrible, seguro que se me ha corrido el rimel.

-Qué feo eres hijo mío.

-Pero, pero, pero... tú no tienes los ojos azules, yo había pedido un príncipe despertador con los ojos azules. Ya puedes volver a dormirme.

-Pero yo no puedo volver a dormirlas.

-Buah, buah, qué desgraciada me has hecho.

Mi vida se había convertido en un peregrinar por el bosque, en busca de bellas que despertar, me había convertido en un profesional, frío y sin corazón. No sentía nada por ellas, las despertaba y punto.

Hasta el día de hoy, algún día tenía que suceder... Allí estaba dormida, bellísima, angelical, la bella entre las bellas, y yo iba a despertarla, a lo mejor, tal vez ella se enamoraba de mí, ¡Claro como en los cuentos! Me había enamorado, me acerqué sigilosamente, casi sin rozar la hierba con los pies, humedecí mis labios, me incliné levemente sobre ella  y me dispuse a besarla, sería el beso de los besos, el beso del amor.

-¡Alto príncipe! gritó un gnomo del bosque

-¿Qué ocurre?

-¿Estás seguro de lo que vas a hacer?

-Sí claro, despertar a la princesa

-Pero te has enamorado de ella ¿no es cierto?

-Sí lo es ¿y qué?

-Imagino lo que ocurrirá si la despiertas

-¿Qué ocurrirá?

-Para empezar, ¿crees que ella permitirá que continúes con tu trabajo de despertador de bellas durmientes?

-Y eso que más da

-Perderás el trabajo, volverás a engrosar las filas del paro, te retiraran el certificado de príncipe y entonces ¿crees que ella se quedará contigo sólo porque le hayas despertado?

-Hombre desde ese punto de vista.

-Luego más tarde, si ella no te rechaza ¿cómo vas a pagar los vestidos, los pinturetes, las medias, etc.?

-Cuando te pones aguafiestas, te pones aguafiestas.

-Más tarde comenzará a engordar, se quedará preñada, llenará la casa de niños llorones, pañales, sonajeros... Yo que tú seguiría el camino, olvidaría que existe este bosque, sigue despertando princesas por las que no sientes nada, y si algún día te cansas de viajar, has ahorrado un dinerito, ya sabes donde se encuentra la bella de tus sueños.

-Tienes razón duendecillo, adiós y gracias.

Seguí despertando bellas, era mi trabajo. Puede que algún día, ¿quién sabe?, retorne a este bosque, pero eso ya será otra historia.

 

 

 

día 15

 La vida, mi vida, a veces, se puebla de vacios.

día 11

  Es inevitable, ¿cómo mirar hacía atrás? Cómo hacerlo sin tener esa sensación de pensar todo lo que podrías haber hecho. Es lo fácil, lamentarse. Voy y vengo en autobús, transporte urbano y colectivo, a todo te acostumbras. Por otra parte si te fijas un poco te das cuenta de que todavía hay tipos que aprovechan las aglomeraciones para arrimarse. La vida en muchos aspectos es un asco, en este también. Oír música, leer, mirar, recordar y una leve sensación de desesperación, cuando ves al autobús que se escapa, el frío matutino, las mismas caras, hay por que negarlo cierta complicidad, entre estos seres que no saben de los demás que se encuentran por la mañana en esa parada y que van bajando según su turno, esa cotidianeidad, que no reporta ninguna información, ese asumirse en un frenazo, en un pensamiento: Que calor, cuanta gente, este es nuevo...

¿Cómo me ven? ¿Cómo los veo? ¿Cómo son? ¿Cómo soy?

Un cuento: Todas las noches recogía la basura, las basuras, sus noches entre malos olores y compañeros que no hablaban su mismo idioma. Al llegar a casa el ejercicio inútil de intentar desprenderse de aquellos olores, al llegar ella ya se había marchado. Un paseo los sábados y al cine los domingos por la tarde. Un sábado cuando se despertó, una nota encima de la mesa de la cocina explicaba el por qué de su ausencia: He encontrado un trabajo en un bar, intentaré llegar a la hora de comer. Hace la compra y le prepara la comida, ella, llega a eso de las 15'00. Se sienta a la mesa y come, cuando termina lo mira y le agradece la comida. Se ducha, y se acuesta, esta noche toca bar, tocan borrachos. Él la mira, no hay lágrimas en su rostro, si en su corazón. Se tumba junto a ella, la abraza y vigila sus sueños. No irán de paseo, tampoco al cine, eso no es tan malo, ven las películas, pero no las entienden, son en otro idioma. Si todo sigue así, en un año se podrán traer a los niños...

día 28

Lo peor es no darse cuenta del daño que provocas, siempre he creído que es peor el inconsciente que el consciente, el segundo sabe porqué hace daño, por lo que puede dejar de hacerlo en el momento que le dé la gana. Me desmotiva el hecho de ser así, como aquellos que no quiero ser: los inconscientes.

Lo innombrable, tan cerca tan lejos y vuelta a empezar. Solo he de sentirme para negar lo evidente, se desmotiva la vida. Miro con inconsolable tristeza, hacia el dolor que provoco, te provoco. Generalizo, dices, tus inexistentes males, como aquella vieja película en la que el marido intenta convencer a su esposa de que está loca. No es consciente, no me sirve de excusa, no puedo excusarme por aquello que hago sin ser consciente de ello. Sólo en el vacío puede que encuentre consuelo.

día 27

Un color: blanco (puede que no lo sea, que en su significado no lo sea) No hay más conexión que regresar, volver al punto de partida, la suma de los caminos, de los pasos andados y desandados son el resultado de esta catástrofe llamada vida. Un intento de comunicarse de al menos dejar un ligero poso, un resto de nuestra estancia, en este lugar, en esta atmósfera opresiva, que se camufla, que se esconde, que a veces nos ilumina y muestra esa esencia que nos hace perdernos en el deseo, en lo esencial, todas las palabras sirven para esconder, esconderse.  

día 19

Myteries of love o todo empieza y termina en una oreja, tras la oreja un cadáver, una profusión de imágenes, de caótica sucesión de un universo tan particular como inaccesible. Dos variaciones sobre el mismo tema: "Te protegeré de los miedos a la hipocondría, de los trastornos..." Con agua es más fácil, lo de la piscina, no se si me explico... No hay que cenar espaguetis con salsa de soja, te pasas toda la noche bebiendo agua. Mysteries of love.

hoy 17

 Pippo, encontró a Nonno en el psiquiátrico de Nápoles. Nonno es sordomudo, ha pasado 50 de sus 80 años de vida encerrado en este psiquiátrico. Allí Pippo, paso una temporada, y encontró en Nonno su alma gemela, su contrapunto, sintió por él, esos sentimiento inexplicables que  te unen a una persona de por vida. Pippo quiso llevárselo con él, a su casa, a su hogar, alojarlo en su casa y darle una vida, fuera de aquel psiquiátrico que había sido su vida. No fue fácil, sólo lo que realmente se ama, merece una lucha, dejarse al piel en conseguirlo. Sacar a un ser humano de aquel lugar resultaba extremadamente complejo: Nonno no tenía familia que decidiese por él, Nonno según la justicia no estaba en condiciones de decidir donde quería vivir. Pippo adopto a Nonno como su hijo. Pippo de 45 años adopto a Nonno, que había pasado 50 de sus 80 años en el psiquiátrico de Nápoles.

Hoy Nonno es el hijo de Pippo y recorren los grandes teatros del mundo.  Juntos esperan a Godot, Nonno a dejado la locura del psiquiátrico por la locura del teatro, bajo la protectora mirada de su padre, Pippo. Verlos a los dos en la escena, es encontrarse de frente con esa poesía limpia de artificios, la poesía que te remueve por dentro, que te arranca una lágrima o una sonrisa con la misma facilidad. La complicidad que hay entre ellos, los ojos de Nonno clavados en Pippo, los ojos de Pippo clavados en Nonno, padre e hijo, esa química que transciende, que eleva el teatro a la categoría de arte. Padre e hijo en este mundo de tarados, de injusticias, se acompañan, se miman, se encuentran y nos devuelven lo mejor de nosotros mismos.

Luis Merchán, para Fani.

hoy 12

  No más que un requiebro, la palabra dictada, susurrada al oído. ¿Qué? Un ladrillo, un hombre agazapado tras la basura, un espejo que no devuelve la imagen, ¿cómo? Oye, si me tiras la piedra, la cojo al vuelo y me la como. No, esta tarde no. Repártelo todo entre los hijos de puta que nos hicieron llegar tarde y perder el mar. Son cuerpo flotando a la deriva, un carguero, cambian los tiempos, los hombres: no. Tras la valla electrificada se preguntan, los de afuera, Son como ganado, no oponen resistencia, si supiesen.... Flotan a la deriva, cuerpos y mentes a la deriva. Sobrevivir no es del todo cierto y desde luego no libera. Se arrojó por el hueco de la escalera.